El 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen, la Iglesia celebra el Día de las gentes del mar. El departamento de Apostolado del Mar, dentro de la Comisión Episcopal de Migraciones, ha preparado los materiales para esta jornada que lleva por lema, “La fe es nuestra fuerza“. El obispo promotor del Apostolado del Mar, Luis Quinteiro Fiuza, en su mensaje con motivo de esta Jornada, le pide a la Virgen del Carmen, advocación marinera por excelencia, “que la sociedad reconozca los muchos beneficios que nos proporciona la gente del mar, cuyos sacrificios a veces son invisibles a los ojos de nuestra sociedad”. “La fe es nuestra fuerza” Sábado, 16 de julio de 2017 Festividad de la Virgen del Carmen

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Casi 1.200.000 marineros (la mayoría provenientes de los países en vías de desarrollo) a bordo de 50.000 buques mercantes viven expuestos a penalidades y riesgos considerables. La Iglesia les recuerda especialmente el 16 de julio, día de las gentes del mar.

Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar». Estas son las exclama­ciones líricas más famosas y más cantadas de Antonio Machado. Mu­cho debemos a ciertos cantautores españoles. Miguel Ríos se atrevió a grabar, allá por los 70, el Himno a la alegría desde la Novena sinfonía de Beethoven, que luego arregló y diri­gió Waldo de los Ríos, muy atacado precisamente por hacer versiones ligeras de grandes obras de música clásica. Luis Eduardo Aute nos dejó Rosas en el mar, cantó Al alba y Las cuatro y diez. Ana Belén y Víctor Manuel cantaron juntos o por sepa­rado en la Transición –que algunos quieren borrar del mapa– abriendo y cerrando La muralla. Juan Manuel Serrat puso voz y música a los versos de Miguel Hernández, Alberti, García Lorca, Neruda y Benedetti o Macha­do, con los versos que encabezan este comentario sobre el día de las gentes del mar.

El 16 de julio se celebra la fiesta de la Virgen del Carmen. El deseo de la Iglesia para esta jornada es también cantar, es decir, hacer visible a los in­visibles (como en tantas ocasiones). En este caso, visibiliza a marineros y pescadores. A muchos de nosotros, cómoda­mente instalados en nuestra casa, nos es difícil comprender –sobre todo a los de tierra adentro– hasta qué punto nuestra vida cotidiana depende del mar y sus trabajadores. Y, sin embar­go, muchas cosas de uso cotidiano, pe­queñas o grandes, nos llegan por ellos. Casi 1.200.000 marineros (la mayoría procedentes de los países en vías de desarrollo) a bordo de 50.000 buques mercantes transportan casi el 90 % de mercancías de todo tipo. Buques expuestos a riesgos considerables, inermes a la fuerza a veces  despiada­da del mar. Pero son los marineros los que están arriesgando su vida.

La Iglesia desea este año que «la fuerza de la fe» acompañe a esas otras fuerzas y embates que sufren los ma­rinos. Les afectan no solo los peligros de las fuerzas de la naturaleza, sino también la piratería y los atracos a mano armada. Tripulaciones afecta­das también por el hecho de pasar de un país a otro, de cambiar y tener que adaptarse constantemente a nuevas situaciones. Sin contar cuando, des­pués de días y semanas en el mar, se les niega el derecho a bajar a tierra firme y abandonar el barco.

Quedan como Atrapados en la red. Precisamente, este es el lema del XXIV Congreso Mundial del Aposto­lado del Mar (centrado esta vez en los pescadores), que se celebrará en Tai­wán en octubre. Porque, entre otros casos, el sector pesquero está plagado de casos de trata de seres humanos, de trabajo forzoso. Atrapados en la red. Que de esto también se hace eco el mensaje de la Iglesia española

El mar como cementerio

El mensaje también alude otras es­telas más trágicas. No se podía dejar pasar la ocasión para dirigir la mira­da marina a las oleadas de migrantes muertos en nuestro cementerio com­partido, el mar Mediterráneo, aquel que tan bellamente cantaba también Serrat como lugar de encuentro. Las estelas del Mediterráneo se cubren de cadáveres flotantes o personas naufragadas donde muchos mercan­tes acuden en su auxilio. Como tam­bién lo hacen tantas embarcaciones oficiales de salvamento. ¡Y muchas ONG ejemplares sin ningún barniz de buenismo fácil, sino arriesgando sus propias vidas, a pesar de lo que diga algún político!

Machado, el Papa Francisco, tam­bién el obispo promotor del Apostola­do del Mar, monseñor Luis Quinteiro; tú y yo… soñamos estelas limpias. En la encíclica Laudato si se mencionan precisamente algunas de las amena­zas que afectan los recursos naturales marinos: «Muchas de las barreras de coral del mundo hoy ya son estériles o están en un continuo estado de decli­nación: “¿Quién ha convertido el ma­ravilloso mundo marino en cemente­rios subacuáticos despojados de vida y de color?”».

Dios y el mar de Machado

Muchos dicen que cuando Antonio Machado quiere hablar de Dios lo hace hablando del mar:

«Érase de un marinero que hizo un jardín junto al mar,  y se metió a jardinero.

Estaba el jardín en flor. Y el jardinero se fue por esos mares de Dios».

A Dios lo encuentran muchos en el mar, ya sea el mar de Castilla o el de los océanos. «Los hombres y las mu­jeres del mar –dice el mensaje episco­pal–, oteadores de amplios horizontes, saben que con la fuerza de la fe nues­tro horizonte vital se amplía hasta límites insospechados».

Al fin y al cabo, «nuestras vidas son los ríos que van a parar al mar». Lo dijo Jorge Manrique. O lo podría haber dicho Machado. O tú y yo, con palabras más sencillas. Porque ansia­mos a Dios y su reino liberador cuan­do navegamos –ojalá que ligeros de equipaje– en la barca marinera de la vida. Imagen que surcará estos días aguas y puertos guiada por la Virgen del Carmen, de cuyo seno Jesús asu­mió nuestra humanidad, dejando aquí para quien quiera su limpia estela. Como a los hijos de la mar.

 José Luis Pinilla, SJ

Director del Secretariado de la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal España

http://www.alfayomega.es/119707/estelas-en-la-mar

STELLA MARIS EN BARCELONA Y CANARIAS

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El pasado 24 de junio de 2016, el centro Stella Maris de Barcelona recibió el premio Seafarers’ Centre of the Year 2016, que le reconoce como el mejor centro mundial de marinos. El premio lo concede la International Seafarers Welfare and Assistance Network (ISWAN), que ofrece servicios de asistencia religiosa y secular a los marinos, y que trabaja para apoyar el bienestar de estos profesionales en todo el mundo. Bien merecido lo tiene tras un intenso año en el que los voluntarios de la delegación asistieron a 4.125 marineros llegados principalmente de Filipinas, Indonesia, India e Italia. «El marino –añade el delegado– vive en un contexto hostil, siente la lejanía de la familia… De manera natural y espontánea tiene una mayor inclinación a la religiosidad. De hecho, en ningún barco falta la Virgen del Carmen».El centro Stella Maris de la Delegación de Apostolado del Mar de Barcelona ha sido galardonado con el premio Seafarers’ Centre of the Year 2016, que le reconoce como el mejor centro mundial de marinos. Una de sus grandes labores es acompañar a los marineros abandonados en los muelles
http://www.alfayomega.es/72785/marinero-abandonado-en-tierra

http://www.alfayomega.es/72745/misterios-gozosos-dolorosos-gloriosos-y-los-del-mar

 

El Stella Maris BCN, elegido mejor centro mundial de marinos

_RL10374Barcelona, 24 jun (EFE).- El Centro Stella Maris del Apostolado del Mar de Barcelona ha recibido hoy el premio Seafarers’ Centre of the Year 2016, que le reconoce como el mejor centro mundial de marinos.

El premio lo concede la International Seafarers Welfare and Assistance Network (ISWAN), que ofrece servicios de asistencia religiosa y secular a los marinos y que trabaja para apoyar el bienestar de estos profesionales en todo el mundo, y para la aplicación del Convenio sobre el Trabajo Marítimo de 2006.

El año pasado, Stella Maris Barcelona visitó a 2.032 buques con banderas de países de todo el mundo y marinos mayoritariamente filipinos, y transportó a 4.877 tripulantes de todas las nacionalidades a la ciudad.

En la Estación Marítima de cruceros se atendió a 4.125 marineros, principalmente de Filipinas (48%), Indonesia (22%), India (17%) e Italia (2%).

Un total de cuarenta y dos voluntarios trabaja de forma altruista en Stella Maris Barcelona, todos los días del año, asistiendo a los marineros de los más de dos mil buques mercantes que amarran cada año en el Puerto de Barcelona, así como a las dotaciones de los cruceros.

Ricardo Rodríguez Martos, que está al frente de Stella Maris Barcelona, ha recogido el premio en la ciudad de Manila (Filipinas), en un acto al que asistieron unas trescientas personas, entre representantes de marinos, empresas de transporte, sindicatos y organizaciones de bienestar. EFE

http://www.lavanguardia.com/vida/20160624/402734239096/el-stella-maris-bcn-elegido-mejor-centro-mundial-de-marinos.html

Mensaje vaticano para la Jornada Mundial de la Pesca

pescadores2 (1)El Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes ha denunciado el trabajo forzoso, la explotación y los abusos cometidos contra los pescadores, al tiempo que ha detallado “que la pesca es una de las industrias más complejas y más vastas del mundo, como también una de las profesiones más difíciles y más peligrosas”.

En un mensaje con motivo del Día Mundial de la Pesca, el Vaticano ha lamentado que la contratación ilegal y el contrabando, así como la trata de seres humanos con el propósito de emplearlos en el trabajo forzado a bordo de buques pesqueros, sean prácticas que “todavía se siguen utilizando con mucha frecuencia para engañar a personas pobres y sin instrucción que provienen de las zonas rurales de los países en vías de desarrollo”.

“Se proponen contratos de trabajo falsos e ilegales o simples pedazos de papel, sin ningún valor jurídico, establecen las condiciones de trabajo y el ridículo salario que los pescadores percibirán a cambio de largas horas de trabajo, legitimando así su condición de esclavos”, ha denunciado el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes.

En el documento, publicado este viernes 20 de noviembre, se ha detallado que “los accidentes laborales, las lesiones permanentes sin ningún tipo de compensación, la muerte súbita o la desaparición en el mar son las pesadillas a las que se enfrentan muchos jóvenes y muchas familias mientras intentan mejorar su miserable vida con un trabajo a bordo de un buque pesquero”.

“Esta dramática situación, en la que están atrapados miles de pescadores, obedece a la lógica del lucro que guía a muchos propietarios y empresas del sector pesquero, cuyo único objetivo es obtener mayores ganancias en la venta de sus productos pesqueros”, ha evidenciado el Vaticano.

Por último, ha señalado que la Iglesia católica no puede permanecer indiferente ante esta injusticia y, por ello, ha denunciado que el trabajo en el sector pesquero es a menudo “una tragedia de la explotación y de las condiciones inhumanas de vida”.

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