Con­clu­ye la reunión de obis­pos de las Con­fe­ren­cias Epis­co­pa­les de Eu­ro

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Los Pre­si­den­tes de las di­fe­ren­tes Con­fe­ren­cias Epis­co­pa­les de Eu­ro­pa emi­tie­ron un pro­nun­cia­mien­to con­clu­si­vo so­bre al­gu­nas pro­ble­má­ti­cas ac­tua­les del vie­jo con­ti­nen­te al fi­na­li­zar su Asam­blea Ple­na­ria.

Este 16 de sep­tiem­bre fi­na­li­zó la Asam­blea Ple­na­ria del Con­se­jo de Con­fe­ren­cias Epis­co­pa­les de Eu­ro­pa (CCEE), rea­li­za­da en la ciu­dad de Poz­nan, Po­lo­nia. El mo­ti­vo de la reunión sir­vió para que los Obis­pos eu­ro­peos pue­dan con­se­guir me­jo­res la­zos de co­mu­ni­ca­ción ante las dis­tin­tas reali­da­des que en­fren­ta Eu­ro­pa y po­der lle­gar a un me­jor im­pul­so de la mi­sión de la Igle­sia.

Tras el fi­na­li­zar la reunión, los Pre­la­dos par­ti­ci­pan­tes de la Asam­blea emi­tie­ron un co­mu­ni­ca­do so­bre los pun­tos tra­ta­dos tras cua­tro días de reunión. La mi­si­va cons­ta de cin­co pun­tos en don­de los Obis­pos, ex­pre­san ante todo su cer­ca­nía y agra­de­ci­mien­to al San­to Pa­dre por su men­sa­je alen­ta­dor por la rea­li­za­ción de di­cha Asam­blea. Ade­más, los Pre­la­dos eu­ro­peos, sa­lu­dan la con­vo­ca­to­ria he­cha por el Papa Fran­cis­co a to­dos los Pre­si­den­tes de las Con­fe­ren­cias Epis­co­pa­les del mun­do, que ten­drá lu­gar la Ciu­dad del Va­ti­cano en fe­bre­ro de 2019, para re­fle­xio­nar so­bre el tema de los abu­sos de me­no­res y adul­tos vul­ne­ra­bles.

Ex­hor­ta­ción al Vo­lun­ta­ria­do ante los más ne­ce­si­ta­dos

Los Obis­pos, son cons­cien­tes de la pro­ble­má­ti­ca y ne­ce­si­dad de tan­tas per­so­nas, que pa­de­cen su­fri­mien­to fí­si­co y mo­ral. Por ello, es su de­seo re­sal­tar el va­lor de la so­li­da­ri­dad en to­das las igle­sias de Eu­ro­pa, den­tro de la cual re­sal­tan la fi­gu­ra del vo­lun­ta­ria­do. “El vo­lun­ta­ria­do mue­ve a mi­llo­nes de cris­tia­nos en Eu­ro­pa y se pre­sen­ta como un fe­nó­meno im­por­tan­te y ex­ten­di­do – es­cri­ben los Pas­to­res – ca­paz de in­ter­cep­tar, con un di­na­mis­mo be­ne­vo­len­te úni­co, a los mu­chos po­bres y mar­gi­na­dos que es­tán pre­sen­tes en nues­tras so­cie­da­des opu­len­tas”.

Lla­ma­da a una só­li­da for­ma­ción cris­tia­na

La preo­cu­pa­ción so­bre una for­ma­ción cris­tia­na más só­li­da es otro de los pun­tos en que los obis­pos eu­ro­peos se­ña­lan en su co­mu­ni­ca­do,  don­de sea po­si­ble com­ba­tir los dis­tin­tos pro­ble­mas que ata­ñen a la so­cie­dad ac­tual: “Que­re­mos ha­cer más in­ten­sa y or­gá­ni­ca la for­ma­ción cris­tia­na – afir­man los Pre­la­dos – la for­ma­ción que se ne­ce­si­ta hoy, des­de la for­ma­ción es­pi­ri­tual como ad­he­sión a Cris­to: cuan­to más nos ali­men­ta­mos de su Pa­la­bra y de los sa­cra­men­tos, ma­yor es la ur­gen­cia de la ca­ri­dad y la ca­li­dad del tes­ti­mo­nio que se desa­rro­lla”. Con esto, los obis­pos eu­ro­peos, plan­tean re­ge­ne­rar más la ac­ti­vi­dad pas­to­ral y lle­var me­jor el Evan­ge­lio a la nue­vas zo­nas de po­bre­za de sus dió­ce­sis, tal como se­ña­la el Papa en su En­cí­cli­ca Evan­ge­lii Gau­dium: “la fal­ta de res­pe­to por la vida, el des­mo­ro­na­mien­to de la fa­mi­lia, la im­po­si­ción de la cul­tu­ra del gé­ne­ro, la res­tric­ción pro­gre­si­va de las li­ber­ta­des, in­clui­da la li­ber­tad re­li­gio­sa, los mi­gran­tes y los re­fu­gia­dos. Es aquí don­de se agre­ga el tema del diá­lo­go ecu­mé­ni­co e in­ter­re­li­gio­so y, en todo caso, el del diá­lo­go ci­vil, que son tan ne­ce­sa­rios en la de­li­ca­da tem­po­ra­da que vive nues­tro con­ti­nen­te, de­bi­do a las cre­cien­tes ten­sio­nes que apa­re­cen en su seno”.

So­li­da­ri­dad para con los mi­gran­tes

Como úl­ti­mo pun­to, los Obis­pos vuel­ven a re­sal­tar la so­li­da­ri­dad como re­fle­jo de un amor tri­ni­ta­rio y que la Igle­sia está lla­ma­da a ex­pe­ri­men­tar una con­ti­nua con­ver­sión de Amor Tri­ni­ta­rio. Esto es po­si­ble apli­car­lo y cómo de­be­mos de  apli­car­lo, so­bre todo en el caso del fe­nó­me­nos de la mi­gra­ción, don­de la cul­tu­ra in­di­vi­dua­lis­ta está tra­tan­do de de­jar fue­ra toda ac­ción de so­li­da­ri­dad para con los mi­gran­tes.

“No so­mos ex­per­tos en geo­po­lí­ti­ca – con­clu­yen los Obis­pos – pero como pas­to­res es­ta­mos en el te­rreno con nues­tras co­mu­ni­da­des, en to­das las cir­cuns­tan­cias. Com­pren­de­mos la gran com­ple­ji­dad del fe­nó­meno, pero re­afir­ma­mos, con el Papa Fran­cis­co, que la so­li­da­ri­dad es la for­ma esen­cial en la que no po­de­mos ren­dir­nos si que­re­mos en­fren­tar pro­ble­mas na­cio­na­les, in­ter­na­cio­na­les y glo­ba­les”.

“LOS REFUGIADOS SON ANTE TODO PERSONAS”, RECUERDA EL MISIONERO EN UGANDA, ALBERTO LÓPEZ

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El campo de refugiados donde todo el mundo te da la bienvenida | Religión Digital.

 

(Alberto López, misionero salesiano en Uganda).- África es increíble a pesar de las guerras, la pobreza… en el campo de refugiados de Palabek todo el mundo te da la bienvenida y las gracias cuando te ve. Historias muy duras pero un país muy generoso con los refugiados: tienen derecho a libre circulación, enseñanza y sanidad gratuitas, derecho a trabajar en el país… Hay ingenieros, médicos, maestros, abogados, pero allí son simples refugiados que sólo aspiran a volver a su país cuando hay paz: Sudán del Sur

 

http://www.periodistadigital.com/religion/solidaridad/2018/09/16/religion-iglesia-mundo-solidaridad-misionero-salesiano-alberto-lopez-uganda-palabek-campo-refugiados-bienvenida.shtml.

Los naufragios invisibles del Mediterráneo

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Desde hace dos semanas ni un sólo barco de rescate de las ONG patrulla frente a las costas de Libia para asistir naufragios ni para documentar los muertos.

Desde el pasado 26 de agosto no hay barcos de rescate frente a las costas de Libia. Eso se traduce en dos consecuencias: que no hay nadie para evitar naufragios y que tampoco hay nadie para contar a los muertos. La primera cuestión, de carácter humanitario, se ha puesto muy difícil por culpa de la presión de los gobiernos italiano y maltés, que impiden desde el verano desembarcar a inmigrantes rescatados en el mar en sus puertos, los más cercanos a la zona ante la pasividad de la UE.

La segunda, de carácter casi notarial, demuestra que los muertos que se ofrecen en las cifras oficiales no coinciden con la realidad. Hay embarcaciones que se hunden en el silencio del Mediterráneo con cientos de personas. Para estos no quedará ni el consuelo de engordar la estadística.

La última vez que no hubo barcos de rescate en la zona (del 28 de junio al 8 de julio) de este mismo año se registraron más de 300 muertos en el mar frente a esas costas libias.

Hay ejemplos tangibles de varios naufragios de barcos fantasma que no han sido documentados. Los dos últimos, dos lanchas de goma de gran tamaño, se vinieron a pique el pasado 1 de septiembre con más de un centenar de muertos, entre ellos, 20 menores, incluidos dos gemelos de 17 meses. Uno de los barcos perdió el motor y el otro comenzó a deshincharse. Uno de los tripulantes comenzó a pedir ayuda a la comandancia de Roma con el teléfono satélite que le entregaron los traficantes cuando estaban a punto de entrar en aguas de Malta. La Guardia Costera libia, que llegó varias horas después, rescató a las 55 personas (de un total de 185) que aún se aferraban a las gomas casi sin aire de la lancha. De la otra devolvieron a puerto libio a otras 221. Entre ellos había sudaneses, malienses, nigerianos, cameruneses, ghaneses, libios, argelinos y egipcios.

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