José Au­men­te, ha en­tre­ga­do esta ma­ña­na al papa Fran­cis­co, du­ran­te la au­dien­cia de los miér­co­les, la es­to­la con­me­mo­ra­ti­va del 50º aniver­sa­rio de la Pas­to­ral de la Ca­rre­te­ra

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El director del departamento de Pastoral de la Carretera, dentro de la Comisión Episcopal de Migraciones, José Aumente, ha entregado esta mañana al papa Francisco, durante la audiencia de los miércoles, la estola conmemorativa del 50º aniversario de la Pastoral de la Carretera. Con motivo de este aniversario, la Pastoral de la Carretera se  ha puesto en marcha con una peregrinación a Roma del 16 al 20 de septiembre.

Unas 70 per­so­nas par­ti­ci­pan en esta ini­cia­ti­va. El gru­po está com­pues­to por ca­mio­ne­ros, ta­xis­tas, con­duc­to­res pro­fe­sio­na­les y no pro­fe­sio­na­les, au­to­es­cue­las, me­cá­ni­cos, po­li­cías y guar­dias ci­vi­les, aso­cia­cio­nes de trans­por­tis­tas y las co­fra­días de San Cris­tó­bal.

Du­ran­te es­tos días vi­si­tan lu­ga­res em­ble­má­ti­cos de Roma, han ce­le­bra­do la Eu­ca­ris­tía en la igle­sia Do­mi­ne Quo Va­dis, don­de San Pe­dro se en­con­tró con Je­sús en la ca­rre­te­ra; y este miér­co­les han asis­ti­do a la au­dien­cia con el San­to Pa­dre.

Con esta pe­re­gri­na­ción se re­cuer­da la que a fi­na­les de sep­tiem­bre de 1968 lle­vó a un gru­po de ca­mio­ne­ros a Roma para sa­lu­dar y re­ci­bir la ben­di­ción del papa Pa­blo VI.

 

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El desa­fío de la mi­gra­ción es una prio­ri­dad ab­so­lu­ta de la Igle­sia

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El Sub­se­cre­ta­rio de la Sec­ción Mi­gran­tes y Re­fu­gia­dos del Di­cas­te­rio para el Desa­rro­llo Hu­mano In­te­gral, ilus­tró el com­pro­mi­so de la Igle­sia en el tema de la aco­gi­da y la in­clu­sión de los mi­gran­tes y re­fu­gia­dos.

La mi­sión prin­ci­pal de la Sec­ción Mi­gran­tes y Re­fu­gia­dos del Di­cas­te­rio para el Ser­vi­cio del Desa­rro­llo Hu­mano In­te­gral es la de sos­te­ner la Igle­sia – a ni­vel lo­cal, re­gio­nal e in­ter­na­cio­nal- en el acom­pa­ña­mien­to de per­so­nas en cada eta­pa del pro­ce­so mi­gra­to­rio, pres­tan­do es­pe­cial aten­ción a aque­llos que, por di­ver­sas ra­zo­nes y en ma­ne­ras di­fe­ren­tes, es­tán obli­ga­dos a des­pla­zar­se o huir. El Pa­dre Mi­chael Czer­ni, sa­cer­do­te je­sui­ta, sub­se­cre­ta­rio de di­cho Di­cas­te­rio, se di­ri­gió a Lam­pe­du­sa en don­de reali­zó una in­ter­ven­ción en la Es­cue­la de Alta for­ma­ción en So­cio­lo­gía del te­rri­to­rio, que se está lle­van­do a cabo del 13 al 20 del co­rrien­te.

El sa­cer­do­te ha­bló del gran desa­fío de la mi­gra­ción, prio­ri­dad ab­so­lu­ta de la Igle­sia, re­co­rrien­do las mo­ti­va­cio­nes y la mi­sión de la Sec­ción de­di­ca­da a los mi­gran­tes y re­fu­gia­dos, guia­da di­rec­ta­men­te por el papa Fran­cis­co.

Ex­pli­có el pa­dre Czer­ni que en uno de los pri­me­ros en­cuen­tros en di­cha sec­ción, el Papa evi­den­ció tres ám­bi­tos tem­po­ra­les en los cua­les si­tuar las di­ver­sas ac­ti­vi­da­des para ayu­dar a las Con­fe­ren­cias Epis­co­pa­les a acom­pa­ñar a la gen­te en las cua­tro fa­ses mi­gra­to­rias fun­da­men­ta­les que son de la par­ti­da al via­je, de la lle­ga­da al re­gre­so. En el pri­mer ám­bi­to –dijo – se si­túan una se­rie de ac­ti­vi­da­des para sal­var la vida de los mi­gran­tes, los re­fu­gia­dos y las víc­ti­mas de la tra­ta. El se­gun­do reúne las ac­cio­nes des­ti­na­das a desa­rro­llar po­lí­ti­cas y pro­gra­mas que re­co­noz­can la cen­tra­li­dad de la per­so­na hu­ma­na y el desa­rro­llo hu­mano in­te­gral. Y el úl­ti­mo ex­pre­sa el com­pro­mi­so de la Igle­sia en el afron­tar las cau­sas re­mo­tas de las mi­gra­cio­nes for­ma­das, para ha­cer de cada mi­gra­ción una elec­ción li­bre y per­so­nal.

Las res­pues­tas de la Igle­sia a me­dio tér­mino fue­ron re­su­mi­das por el Papa en cua­tro ver­bos: aco­ger, pro­te­ger, pro­mo­ver e in­te­grar. Se tra­ta de una ac­ción que la Igle­sia – dijo el sa­cer­do­te- pre­ten­de com­par­tir con to­dos los de­más ac­to­res po­lí­ti­cos y so­cia­les para una ges­tión de los flu­jos mi­gra­to­rios a lar­go pla­zo y con be­ne­fi­cios para to­dos.

Pro­mo­ver so­lu­cio­nes al­ter­na­ti­vas a la de­ten­ción para los mi­gran­tes irre­gu­la­res

Con el ver­bo aco­ger, el Papa quie­re sub­ra­yar la ne­ce­si­dad de an­te­po­ner la fra­ter­ni­dad al re­cha­zo, ofre­cien­do ca­na­les mi­gra­to­rios le­ga­les y se­gu­ros. Mi­gran­tes y re­fu­gia­dos tie­nen de­re­cho a una pri­me­ra ubi­ca­ción en es­pa­cios ade­cua­dos y de­co­ro­sos, gra­cias a pro­gra­mas de aco­gi­da, evi­tan­do así las gran­des con­cen­tra­cio­nes de per­so­nas, que a me­nu­do ter­mi­nan por agu­di­zar las si­tua­cio­nes de vul­ne­ra­bi­li­dad y de in­co­mo­di­dad de las co­mu­ni­da­des de aco­gi­da. Asi­mis­mo de­ben ser prohi­bi­das las de­por­ta­cio­nes ma­si­vas, y de­ben ser pre­fe­ri­das so­lu­cio­nes al­ter­na­ti­vas a la de­ten­ción para los mi­gran­tes en si­tua­ción irre­gu­lar.

Par­ti­cu­lar aten­ción a los me­no­res: evi­tar todo tipo de de­ten­ción

El ver­bo pro­te­ger se re­fie­re a las ac­cio­nes que de­ben ser em­pren­di­das con el fin de de­fen­der a los mi­gran­tes y re­fu­gia­dos de las vio­len­cias, abu­sos y ex­plo­ta­ción, de los que a me­nu­do son víc­ti­mas a cau­sa de su vul­ne­ra­bi­li­dad. Se tra­ta de una de­fen­sa que, se­gún el Papa, debe po­der con­tar con ins­tru­men­tos ju­rí­di­cos ade­cua­dos. Una par­ti­cu­lar aten­ción – pun­tua­li­zó el pa­dre Czer­ni – debe ser re­ser­va­da a la tu­te­la de los me­no­res mi­gran­tes y re­fu­gia­dos, evi­tan­do toda for­ma de de­ten­ción en ra­zón de su es­ta­tus mi­gra­to­rio y ase­gu­rán­do­les un ac­ce­so re­gu­lar a la ins­truc­ción pri­ma­ria y se­cun­da­ria.

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¿Es posible enseñar al cerebro a ser menos racista?

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El miedo a lo desconocido es la causa de nuestros prejuicios

Hay más: un 29% de los españoles considera la inmigración como algo negativo o muy negativo, algo que puede ayudar a explicar que en el último año se hayan detectado 125 casos de discriminación o delitos de odio. Y serían muchos más si todas las víctimas denunciaran, ya que el 90% no lo hace por creer que no cambiaría nada.

https://www.lavanguardia.com/vivo/20180916/451795335882/ensenar-cerebro-menos-racista.html

Carta de los jovenes cristianos españoles que se hacen voz de los jóvenes inmigrantes que llegan a Europa

Campo de inmigrantes de Ceuta agosto 2018 (6)

El 12 de agosto de 2018, once jóvenes cristianos de diferentes diócesis de España (Albacete, Coria-Cáceres, Jaén, Madrid y Sigüenza-Guadalajara) y tres misioneros (una franciscana misionera de María coreana, un misionero javeriano mexicano y una laica misionera de la delegación de misiones de Teruel y Albarracín) comenzamos un campo de trabajo en el Centro San Antonio de Atención y Acogida de Inmigrantes de Ceuta[1]. Antes de esta experiencia, no éramos capaces de empatizar con el inmigrante, pese a que conocíamos la situación actual en nuestras fronteras y nuestros corazones deseaban entrar en su piel.

Como Iglesia no podemos quedarnos indiferentes ante el sufrimiento ajeno; tenemos el deber moral y cristiano de ayudar a los necesitados y marginados de nuestra sociedad: “Porque era forastero y me acogisteis” (Mt 25,35; cf. Mt 25,31-46). Por tanto, esta responsabilidad conjunta que tenemos los miembros de la Iglesia de cara a cambiar esta situación debe concretarse.horadelamision.blogspot.com/2018/09/carta-de-jovenes-cristianos-espanoles…

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