Osoro visitó una casa de acogida de supervivientes de la trata de mujeres

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Proyecto Esperanza, un proyecto de vida gestionado por las adoratrices

 “Aquí hay un grano de arena; sin este grano, la Iglesia de Madrid sería mucho más pobre”

 Proyecto ESPERANZA es una entidad especializada ha ofrecido apoyo integral a más de 900 mujeres víctimas de Trata de 60 nacionalidades en 18 años. El año pasado atendieron a 198 personas de las que el 77% eran mujeres muy jóvenes entre 24 y 30 años

(Proyecto Esperanza).- El cardenal de Madrid, Carlos Osoro, visitó este lunes la casa de acogida de Proyecto ESPERANZA Adoratrices, con el objetivo de conocer de forma directa el trabajo de las #Adoratrices contra la Trata y conocer de primera mano cómo realizan el apoyo y protección de las víctimas de Trata de Seres Humanos.

Ana Almarza, Directora del Proyecto ESPERANZA quiso invitar a D. Carlos Osoro bajo el marco del Grupo Santa Marta y así mantener una línea de trabajo en red y cooperación entre el arzobispado de Madrid y organizaciones sociales de Iglesia. La cena en el jardín de la casa de consolidación acogió a una veintena de mujeres supervivientes que tuvieron la oportunidad de trasladarle sus vivencias, preocupaciones y lucha.

Don Carlos Osoro se mostró muy esperanzado e ilusionado con la visita. En sus palabras de agradecimiento y tras escuchar a algunas de las supervivientes compartió la parábola del grano de mostaza del evangelio afirmando:

Hay un grano de mostaza sembrado en el Proyecto ESPERANZA: sin este grano, la Iglesia de Madrid sería mucho más pobre. Porque las grandes riquezas y tesoros no se manifiestan en volumen. Ver cómo estas mujeres rehacen su existencia y van creciendo en todas las dimensiones de su vida es algo muy grande.

El Grupo Santa Marta es una iniciativa para la lucha contra la trata de personas, impulsada por el Papa Francisco, que involucra a cuerpos de seguridad de varios países, episcopados, organizaciones sociales y representantes de varias confesiones religiosas.

Una de las mujeres víctimas de Trata en Venezuela y Rumanía compartió que “en Proyecto Esperanza te acompañan durante todo el proceso de forma muy personal. Logran sacar de cada una lo mejor que tenemos. Te respetan mucho, una compañera ha vivido su Ramadán y la hemos respetado, acompañado, e incluso muchas veces esperado para cenar porque ellas no pueden comer nada hasta que se pone el sol… y el último día lo hemos celebrado, nos ha contado su vivencia. No importa que no entiendas el idioma, se da una comunicación más allá que nos entendemos.

Una de las hermanas Adoratrices que forma parte de la comunidad, quiso “dar gracias a Dios por los procesos que han realizado, las familias que han formado…la obra es de Dios, pero nosotras somos instrumentos en sus manos, … ellas nos enseñan siempre…, a mí me evangelizan, ver la fuerza de voluntad que tienen, ese talante, ver que no se rinden, que luchan, a mí me estimula mucho…, el Carisma es una gracias de Dios que a mí me ayuda muchísimo a sentirme realizada como persona, como mujer, como mujer consagrada y desde esa riqueza Dios ha sido el que me ha llamado… yo quiero agradeceros que queríais compartir la vida con nosotras a mí me ayudáis muchísimo… muchas gracias por todo lo que me enseñáis.

Otra hermana añadió: Yo soy la que está en casa más tiempo y la que veo las caras que traen cuando abro la puerta, las sonrisas y muchas caras serias a veces el sufrimiento y también el esfuerzo de los voluntarios… “Es un proyecto muy bonito… yo desarrollo mi compromiso con la Iglesia en Adoratrices… es una forma de ver e integrarse y conocer el dolor, yo apoyo el estudio de las mujeres y enseño español. Venir al proyecto es un estímulo cada lunes, ver el milagro de vivir juntas mujeres de muy distintos lugares, con las situaciones que han vivido y lograr una convivencia serena, alegre es un milagro”

Proyecto ESPERANZA es una entidad especializada ha ofrecido apoyo integral a más de 900 mujeres víctimas de Trata de 60 nacionalidades en 18 años. El año pasado atendieron a 198 personas de las que el 77% eran mujeres muy jóvenes entre 24 y 30 años.

El apoyo integral y especializado de la entidad es una propuesta empoderadora para la mujer. El modelo de acogida se basa en sus necesidades individuales y es esencial para la recuperación física, psicologica y social. El área de intervención directa es el eje fundamental del Proyecto y gira por un lado en torno a la provisión de servicios residenciales (casas de acogida y cobertura de necesidades básicas), en condiciones de seguridad y dignidad para las mujeres que necesitan un alojamiento, y servicios de información y apoyo en el ámbito médico, psicológico, jurídico y sociolaboral, ofrecidos desde el Centro Día.

Proyecto ESPERANZA desarrolla su labor, con el sello de calidad EFQM desde 2012 a través de una red de recursos residenciales, casa de emergencia, casa de permanencia, dos pisos de Autonomía y una oficina de servicios, ubicados en la Comunidad de Madrid. El equipo lo conforman 19 profesionales que se coordinan de forma interdisciplinar adoptando una perspectiva de DD.HH intercultural y de género. Nigeria es el país de procedencia que concentra un mayor número de mujeres, seguido de Rumanía, China, Paraguay y Camerún.

Combatir la Trata de Personas, una urgente necesidad para la Iglesia Católica en Brasil

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Es necesario organizarse para que sea suprimida”, subraya el obispo de Balsas

 “Exigimos que la pobreza sea erradicada, muchas de las víctimas son consecuencia de ella”

Luis Miguel Modino, 29 de junio de 2017

 Un esfuerzo para dar mayor visibilidad a esta problemática tanto dentro de la Iglesia como en toda la sociedad.

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- El combate de la Trata de Personas, que se hace presente en la sociedad brasileña de diferentes modos, que van desde la explotación sexual de mujeres y niños al trabajo esclavo e infantil, pasando por el tráfico de órganos, se ha convertido en una necesidad cada más urgente para la Iglesia Católica en Brasil.

El año pasado fue formada la Comisión Especial de Enfrentamiento a la Trata de Personas de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, CNBB, de la que forman parte cuatro obispos, y que nació de un grupo de trabajo que durante cuatro años ha venido dando pasos y agregando diferentes entidades. El puntapié inicial fue dado con la Campaña de la Fraternidad de 2014, que tuvo como tema de reflexión la Trata de Personas, lo que ayudó a tener un mejor conocimiento de esa lacra tanto dentro como fuera de la Iglesia.

Para continuar avanzando en ese arduo camino, esta comisión, formada por unas veinte personas y en la que están representadas varias entidades que trabajan en la prevención y enfrentamiento de la Trata de personas, se ha reunido en Brasilia los días 27 y 28 de junio, con el objetivo de reflexionar sobre el papel de la comisión, definir el plano de acción para los dos próximos años y distribuir tareas.

Según Monseñor Enemesio Ângelo Lázzaris, obispo de Balsas, Presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra y de esta Comisión de Enfrentamiento de la Trata de Personas, el hecho de “ser comisión da más visibilidad y autoridad, tanto dentro de la Iglesia como en la sociedad, al trabajo que estamos haciendo”.

El Presidente de la Comisión resalta que al mismo tiempo que “es necesario organizarse a partir de nuestras comunidades y diócesis para que la Trata sea suprimida, necesitamos de colaboración por parte de las instituciones públicas”. La Iglesia tiene que “exigir que la pobreza sea erradicada, pues muchas de las víctimas de la Trata son consecuencia de sus malas condiciones de vida”. Tampoco se puede ser ingenuos, pues son “grupos organizados, mafiosos que controlan ese mercado y consiguen gran rentabilidad, dinero que sale de la explotación del ser humano”.

 

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Obispos de EEUU responden a la Corte Suprema ante la prohibición de ingreso de ciudadanos de seis países

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“ Solicitamos que la revisión incluya agentes de la sociedad civil, proveedores de servicios para refugiados y expertos en seguridad nacional e inmigración”

(ZENIT – Washington). La Corte Suprema de Justicia de EEUU acaba de dictaminar sobre la Orden Ejecutiva 13870, “Protegiendo la Nación del ingreso de terroristas extranjeros a Estados Unidos”, del presidente Donald Trump, a través de la cual se impide temporariamente el ingreso al país de ciudadanos de Siria, Irán, Yemen, Libia, Somalía y Sudán. La decisión de la Suprema Corte limita el ingreso al país de ciudadanos de los seis países mencionados, con excepción de aquellos individuos que puedan probar una relación con personas o entidades en los Estados Unidos, hasta que la Corte Suprema dictamine al respecto de la legalidad de la prohibición de ingreso al país.

Monseñor Joe Vásquez, obispo de Austin, Texas, y presidente de la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos emitió ayer el siguiente comunicado al respecto del mencionado dictamen de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos:

“La decisión de hoy tendrá consecuencias en personas concretas. Mis hermanos obispos y yo valoramos la decisión de la Corte de permitir que sigan ingresando al país individuos que cuentan con relaciones “de buena fe” con una persona o entidad presente en Estados Unidos, pero estamos profundamente preocupados por la situación de muchos otros, en condiciones vulnerables, que no tendrán la posibilidad de venir al país en busca de protección mientras dure la pausa indicada, especialmente aquellos que huyen de persecución religiosa y niños refugiados solos.

Mientras el Poder Ejecutivo comienza con el análisis del programa de refugiados, instamos a que el mismo sea transparente, eficiente y a tiempo. Solicitamos que la revisión incluya agentes de la sociedad civil,  proveedores de servicios para refugiados y expertos en seguridad nacional e inmigración. Creemos que es esencial utilizar toda la experiencia adquirida en programas de reasentamiento, cuando se trata de llevar a cabo una evaluación tan importante”.

Tráfico de personas: encarar la reintegración de los supervivientes en la sociedad

 

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Tráfico de personas: encarar la reintegración de los supervivientes en la sociedad Intervención de la santa Sede en la ONU

(ZENIT- Roma, 25 de junio de 2017). – La ayuda a las víctimas supervivientes del tráfico de los seres humanos debe de ir más allá de la defensa de los derechos humanos, encarando “su rehabilitación y su reintegración completa en la sociedad”, declara la Santa Sede.

El Observador permanente de la Santa Sede en la ONU, en Nueva York, Mons. Bernardito Auza, ha intervenido, el viernes 23 de junio de 2017, durante un intercambio informal en preparación al encuentro de septiembre próximo teniendo como objetivo la revisión del “plan mundial de acción para combatir el tráfico de personas”.

En esta declaración, la Santa Sede ha evocado los numerosos factores que favorecen este tráfico, como la pobreza, la falta de trabajo, la migración y la crisis de los refugiados, lo mismo que otros factores económicos y políticos.

Pero la raíz del tráfico de personas, la Santa Sede diagnostica “la deshumanización” de la gente reducida a “objetos” o a “productos”.

Mons. Auza ha hecho remarcar que la defensa de los derechos humanos de las víctimas es una “clave” pero “no es suficiente”: “La comunidad internacional debe ir más allá para afrontar las necesidades “legales, económicas, educativas, médicas y fisiológicas” de las víctimas de cara a “su rehabilitación y a su reintegración completa en la sociedad”.