Peregrinación Nacional de Migrantes a Guadalupe

IMG_0300El domingo 24 de  abril más de 500 personas de distintas nacionalidades participaron en la “Peregrinación de migrantes con destino a Guadalupe”.  Las  Delegaciones participantes fueron entre otras  Madrid, Huelva, Cádiz, Toledo, Mérida-Badajoz , Plasencia o Cáceres. Y  participaron personas de Argentina, Puerto Rico, Honduras, México, Brasil, Guatemala, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela, República Dominicana, China, India, Ucrania, España, Burundi, Marruecos, Camerún, Guinea Ecuatorial, Guinea Bissa y  Malí, si no de interreligiosidad con la participación, por ejemplo, de un grupo de mujeres Marroquíes, junto con sus hijas adolescentes que vinieron desde D. Benito (Badajoz).Mons. Ciriaco Benavente, obispo de Albacete, Presidente de la Comision Episcopal de Migracioner presidió el Encuentro También asistió Mons. Ángel Fernández, obispo auxiliar de Toledo
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El ‘avestruz compasivo’. Derechos, no limosnas

Javier de Lucas.

Entre las mucciego de los romances solana 1915-1920has falacias que se van colando a propósito de esa gran mentira que llamamos “crisis de los refugiados”, no es la menor ni la menos peligrosa la que deriva todo esto hacia el ámbito de la “tragedia humanitaria” o “emergencia humanitaria”. Queasistimos casi impávidos a una tragedia, es indiscutible. Más de 4000 muertos lo atestiguan. Son centenares los testimonios gráficos, los vídeos, los reportajes que ponen ante nuestros ojos las miserables condiciones de supervivencia (que estremece llamar vida) y las penalidades a las que han de someterse quienes buscan refugio. Por si fuera poco lo que nos cuentan los periodistas, reporteros gráficos y voluntarios, basta acudir a YouTube o a las web de las ONGs que trabajan sobre el terreno para comprobarlo con nuestros propios ojos, como suele decirse.

¿Se trata de una “emergencia humanitaria”? En principio, no, pero al final, sí. Me explico. La salida de refugiados desde Siria era perfectamente previsible, nada de emergencia insólita, repentina, sorpresiva. Como la de quienes abandonan Afganistán. O los que huyen de Eritrea. O del territorio bajo el cruel dominio del DAESH. Lo ha sido más en el caso sirio, según avanzaba la guerra civil que destruye todo lo que se pone por delante.

Pero es que llevamos así cinco años. Ante nuestros ojos, ese desastre se ha convertido en una emergencia. No tenemos excusas: los europeos, y con ello quiero decir ante todo los gobernantes de los Estados de la UE que nos “representan”, debíamos y además podíamos haber organizado desde el principio, en coordinación con ACNUR, una asistencia ordenada, compartida y programada para hacer frente a la situación de desastre que se vive en la zona y para cumplir, en definitiva, con los deberes que habíamos contraído cuando ratificamos la Convención de 1951 y el Protocolo del 67. Y cuando los especificamos en normas europeas de asilo, como las Directivas 32 y 33 del año 2013, recientísimamente. Porque la primera parte de esa respuesta incluye necesariamente el cumplimiento de esos deberes jurídicos que derivan del Derecho internacional de refugiados. Una respuesta, sí, que ha de ser distribuida de modo solidario y equitativo.

En mayo de 2015 la Comisión Europea planteó (algo tarde, desde luego, pero más vale tarde…) la concreción del cumplimiento de esas obligaciones mediante la Nueva Agenda Europea de Inmigración y Asilo. Y nuestros gobernantes –por ejemplo, el tantas veces falaz sedicente democristiano (¿qué demonios entenderá por eso?) García Margallo, o la Sra Theresa May, que no sólo los del grupo de Visegrad– mostraron su estatura moral, jurídica y política: se negaron, pusieron toda suerte de obstáculos, regatearon y, entre todos, consiguieron que fracasara un programa mínimo y común de cumplimiento de obligaciones respecto al derecho de asilo que necesitan quienes, después de múltiples dificultades, llaman a nuestras puertas para plantear esa protección internacional a la que tienen derecho en su inmensa mayoría. Derecho a exigir su cumplimiento, digo.

guitarrista ciego_picasso - 1903

Pero no. Con muy honrosas excepciones (las de los propios ciudadanos, las de gobiernos autonómicos y municipales), nosotros, pobrecitos europeos, decimos estar desbordados, acoquinados, a punto de quedar exánimes ante ese desafío que llega en un momento tan dífícil (para ellos, para los refugiados sirios, por ejemplo, todos son tiempos difíciles). Y por eso recurrimos a lo que Catherine Withol der Wenden, una de las más agudas estudiosas del fenómeno migratorio y de asilo, denomina táctica del avestruz. Alejar el problema para que lo arreglen otros: esto es, darles dinero a los turcos para que se ocupen ellos. Y como enterramos la cabeza en nuestros acuciantes problemas, no tendremos delante a los demandantes de refugio, ya no existe el problema. Es verdad que, como buenos europeos, añadimos un matiz, presente en las pintorescas teorías del capitalismo compasivo, yreformulamos el modelo para crear lo que llamaré el avestruz compasivo. Sin exagerar, claro.

Esa es la parábola de un niño afgano, Osman, aquejado de parálisis cerebral y confinado con su familia en el campo de Idomeni. Como él, como su familia, ¿cuántos casos no habrán conseguido la atención de la opinión pública? Pero Osman, para su fortuna y nuestro descargo de conciencia, tuvo la lotería de que el avestruz se mostraramisericordioso, gracias a que se fijaron en él algunos de los ejemplares voluntarios deBomberos en Acción, que consiguieron conmover a esa opinión pública que esporádicamente se permite la emoción de la piedad. Son unos más entre tantos ciudadanos europeos y de todo el mundo que, con su entrega, su coraje generoso, su solidaridad, tratan de paliar con su esperanza desesperada la crueldad de nuestro pragmatismo (spes contra spem, Romanos, 4.18) y así contrapesar nuestra miseria moral, jurídica y política, en los campos de Grecia o en el mar Egeo, o en el canal deSicilia. La ONG Bomberos en Acción (con la ayuda de CEAR) hizo el milagro que nos permite sentirnos tan felices y satisfechos, con el Ministerio de Exteriores sacando pecho y apuntándose el extraordinario mérito de poner un avión a disposición de la familia. Y Osman y los suyos están en Valencia, en el hospital La Fe, un centro público excelente, apropiado, y en el CAR (Centro de Acogida de Refugiados) de Mislata. Respiramos aliviados. ¡Qué éxito! Pero es mentira. Se trata de una limosna por circunstancias excepcionalísimas. Una limosna con la que pagamos para obtener buena conciencia. Y en realidad, una limosna que desnuda nuestra resistencia al esfuerzo que exige reconocer los derechos. No. No tenemos derecho a comprar así la buena conciencia. Antes de la mal llamada caridad (no es caridad, es limosna, insisto), hay que cumplir con nuestras obligaciones. Ese acto de piedad no tapa, no puede ni debe servir de excusa para dejar de cumplir -¡ya!- la obligación que tenemos de reconocer el derecho de asilo a todos los Osman y a sus familias.

3. Brueguel el Viejo - parábola delos ciegos - 1568

Ilustraciones: 1. El ciego de los romances. Solana, 1915-1920. 2. Guitarrista ciego. Picasso. 1903. 3. Parábola de los ciegos. Brueghel el Viejo. 1568.

http://alrevesyalderecho.infolibre.es/?p=4503

Mamá pata y la integración

Estos últimos días he participado en un Congreso europeo sobre Migraciones y Refugio en Alemania. Han sido unos días intensos por los debates, los encuentros y también por todo lo que estos temas me han movido internamente. Lo más interesante de esta cita, ha sido el gran nivel y pertinencia de los ponentes, la pluralidad y alta participación, el profundo debate generado, la presencia en primera persona de los que se ven obligados a dejar su tierra y el gran interés por encontrar luz sobre la realidad migratoria y de integración en Europa.

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Me resultó muy llamativo el discurso de integración de los países centro europeos sobre todo a raíz de los atentados en Bruselas, el testimonio de un sacerdote en Siria, el silencio de la Iglesia en los países del Este, el consenso eclesial desde Roma y también desde la gran mayoría de las conferencias episcopales en favor de los procesos de integración y refugio, el intenso debate en torno a “integración y religión”, sobre todo en lo relacionado al islam, y los brotes de xenofobia y extremismos en varios países europeos.

Asimismo, me llamó la atención la exposición de Günter Krings, el Secretario de Estado de Interior de Alemania, con las “recetas para la integración” en Alemania. Los dos ejes fundamentales son el aprendizaje del alemán y la incorporación al mercado laboral. Sin duda dos ejes esenciales para la integración, pero me llamó la atención la mirada tan focalizada y pienso que un tanto sesgada. Comentaba reiteradamente que si no aprendes el idioma acabas viviendo en guetos y pareciera que, desde este presupuesto, el radicalismo y la marginalidad son el siguiente paso. Todos sabemos que ya puedes dominar el idioma del país de recepción y trabajar que, si tienes un trabajo precario y solo puedes encontrar vivienda en barrios marginales, donde tus hijos van a colegios cercanos con un porcentaje muy alto de inmigración, los procesos de integración son muy complicados. Y no digamos cuando en muchos casos la creación de guetos se ve favorecida por los prejuicios de muchas personas que nunca alquilarían sus viviendas a un extranjero, o no darían apenas oportunidad para vivir la diversidad.

Escuchando las palabras de Günter me vino a la mente un acontecimiento que había vivido a pocos metros de la sala de conferencias esa misma mañana. Un suceso que, tal vez podría haber vivido en cualquier otro país europeo o del mundo. La escena se desarrolló en un parque cercano, junto a un estanque. Un día radiante de mayo en Alemania con más de 25°C, inusual para esta época del año, y sentado en la hierba charlando con un amigo.

Mamá pata camina por la hierba seguida por sus seis patitos aproximándose al estanque. Justo cuando iba a tocar el agua aparece un ave rapaz e intenta llevarse a uno de los patitos. Todos los que contemplábamos la escena hicimos ademán de cuidar que eso no ocurriera, y un joven que llevaba un bebe en sus manos movió el brazo que le quedaba libre cerca del agua, lo que hizo cambiar la trayectoria del ave, que huyó.

El joven tendría cerca de 30 años, tez morena y rasgos que recordaban a la India o Pakistán. Allí estaba junto a su esposa y su bebe. La poca gente que estábamos junto al estanque, después de lo ocurrido con el ave no le quitábamos un ojo a los patitos y a su madre. De repente, como si de una invasión se tratara, todos los patos del estanque acudieron al encuentro y no sabemos si era por la época de celo o qué, pero la pobre pata fue aplastada literalmente, y picoteada en el cuello, por más de 10 patos al mismo tiempo. Los seis patitos hacían lo que podían. Aquello no se podía consentir. Parecía una batalla campal. La pobre pata salía cada vez más débil de los envites, y el joven que seguía con el bebe en sus brazos intentaba asustar a los otros patos para que la dejaran respirar.

Junto al estanque había un sendero por el cual pasaba gente que iba de un sitio a otro. Algunos observan la escena y pasaban de largo, pero un par de personas se pararon. Primero una señora, que viendo lo ocurrido sin mediar explicación gritó al joven y le dijo que dejara a los patos tener sexo con la pata, que era muy sano y legítimo. Seguidamente otro hombre se paró y se puso a gritar contra el joven diciendo que lo iba a denunciar por maltratar a los animales y que iba a llamar a la policía. Incluso sacó su móvil e iba a hacerle una fotografía para llevarla a la policía.

El joven le decía: “¿no ha visto todo lo ocurrido? Yo mismo tengo hijos, una esposa y no podría consentir que esos patitos perdieran a su madre de esta manera sin hacer nada. Además, no estoy golpeando a ningún animal. Sólo les asusto porque la situación parece una batalla”. El hombre siguió increpándolo y diciéndole que iba a ir a la policía, que se fuera a maltratar a los animales a su país. El joven le contestaba que no sabía porque tendría que irse a su país, que estaba contento en Alemania, tenía un trabajo, respetaba a los demás y pagaba sus impuestos. El hombre siguió subiendo la voz y amenazando con ir a la policía, pero al final se fue. El rostro de la esposa del joven se veía triste. Creo que en él se podía leer la incomprensión, los prejuicios hacia su esposo y el poco tacto.

Un continuo en las personas que pasaban por el sendero que atravesaba el parque era la poca capacidad de observación: sus cascos escuchando música, mirada baja, caminar ligero,… Aun así, con capacidad instantánea para juzgar, sin apenas recabar información o mediar palabra ante un acontecimiento inesperado.

¿La integración se resuelve sólo con aprender el idioma o tener un puesto de trabajo? Como se ve, no siempre el idioma y el trabajo, otorgan inequívocamente un sendero hacia la integración. Además de muchos otros factores que influyen en la convivencia social y la inclusión, hay un humus básico que es necesario cultivar: el acercarnos al otro como un ser humano y no como un extraño o un enemigo; el mirar más allá de nuestros miedos y prejuicios al que viste de manera diversa, tiene distinto color de piel, otra religión o costumbres; el no juzgar a primera vista, sin intentar conocer, entender; y sobre todo en darnos cuenta que el encuentro con los demás nos enriquece. Así lo atestigua la historia de la humanidad, donde las sociedades más plurales han sido las más fecundas y prosperas.

https://albertoares.wordpress.com/2016/05/15/mama-pata-y-la-integracion/